martes, 14 de febrero de 2017

EL LIDERAZGO EN EL SERVICIO

Por Joaquín E. Mendoza Alfaro
Director de C3: Consultoría y Capacitación en Calidad del Servicio



De acuerdo a Conger (1989), experto en el tema de liderazgo,

“líderes son los individuos que establecen una dirección para un grupo de trabajo, que obtienen el compromiso de los miembros de ese grupo para con esa dirección, y que los motivan para alcanzar los objetivos de dicha dirección”.

Esta definición se vuelve más relevante cuando hablamos de líderes de organizaciones de servicio, ya que el liderazgo del servicio se debe ejercer de manera más precisa y trascendente, de manera diferente en comparación de organizaciones de manufactura por ejemplo. ¿Por qué?

·         Los líderes del servicio están ciertos que, como señaló Peter Drucker (1954), “el principal objetivo de una empresa es hacer clientes” y que las utilidades son la consecuencia de haber ofrecido un servicio adecuado y acorde a las necesidades de esos clientes. Por lo tanto su enfoque al cliente tiene que ser claro, tanto en el tipo de servicio que desean ofrecer como en nivel del mismo.

·        En las empresas de servicio el líder es quien se convierte en su corazón y alma. Los líderes son los forjadores de la cultura de las organizaciones (Berry, 2000). Los valores, principios y visión de servicio adquieren una trascendencia fundamental pues serán adoptados por sus seguidores. Y deben ser los correctos y congruentes con la estrategias de servicio.

·        Por lo anterior, los líderes tienen que ser las personas más comprometidas de la organización con el servicio. El liderazgo del servicio requiere de “jugadores, no espectadores”: líderes que vivan el servicio, comunicándose continuamente con sus colaboradores, motivando, capacitando, participando en reuniones y cualquier foro que el permita promover su visión de la calidad enfocada al cliente. Caminando y dejándose ver todo el tiempo (Berry, 1996). Sólo de esta manera los valores, principios y visión empezarán a hacer sentido a sus dirigidos.

·        Liderar organizaciones de servicio también impone cambios importantes en la misma forma de dirigir: el liderazgo autoritario y controlador no funciona en las organizaciones de servicio. Saben que en las empresas los empleados no eligen a sus jefes, pero sí eligen hacer mejor o peor su trabajo. Por lo tanto, el líder de servicio debe dejar de ordenar y empezar a persuadir, pasar de controlar a facultar a sus colaboradores para que puedan hacer en favor del cliente y así convertirse en un verdadero “coach” que guíe y oriente (Bruce y Pepitone, 1998).

·        Esto cambia igualmente las relaciones con los empleados: los líderes del servicio saben que como ellos traten a los empleados, ellos trataran al cliente. Esto es conocido desde hace mucho tiempo (ver Desatnick, 1989). Y ha sido corroborad    o con mucha precisión: en un estudio en 800 tiendas de Sears, Rucci, Kirn y Quinn (1998) encontraron que por cada 5% de incremento en la actitud de los empleados, la satisfacción del Cliente aumentó en 1.3%, y las utilidades corporativas a su vez subieron 0.5%! Por lo tanto, los líderes de servicio se preocupan, y ocupan, de que los empleados estén satisfechos con su trabajo y procuran el trato respetuoso y cordial entre todos los colaboradores de la empresa.

·        Además, sobre los hombros del líder recae la responsabilidad de una relación ejemplar con los clientes. Los líderes del servicio deben estar conscientes de que con sus acciones estarán modelando las formas y estándares de estas relaciones, y en consecuencia, éstas serán seguidas y copiadas por sus colaboradores (Lovelock y Wirtz, 2008).

·      Los líderes ejemplares conocen a sus clientes, pues están en contacto frecuente y constante con ellos, están permanente pendientes de sus requerimientos y expectativas (Berry, 1996; Whitheley y Hassan 1996): dejan de suponer qué quieren y actúan con certeza, ofreciendo servicios que sí son valorados por sus clientes.

·       De acuerdo a Gosso (2008) la causa principal del fracaso de las iniciativas de servicio en las organizaciones no se debe a factores como  falta de presupuesto, falta de personal o problemas estructurales, ni a investigaciones de mercado nulas o inadecuadas, sino a que los líderes de las organizaciones no asumen el liderazgo del servicio.

A manera de resumen y retomando la definición inicial de Jay Conger, los líderes del servicio establecen una dirección clara del tipo y nivel de servicio para que su grupo de trabajo pueda actuar en consecuencia. Se ocupan permanentemente de que sus empleados estén satisfechos y así obtener su compromiso para con sus clientes y el servicio que ofrecen. Y motivan a sus colaboradores constantemente y los facultan para alcanzar la calidad del servicio que sus clientes les demandan. Sólo de esta manera los líderes de las organizaciones de servicio pueden ejercer su rol de manera efectiva y llevan a su organización a posicionarse como una empresa realmente enfocada al cliente.  

Referencias

·    Berry, L.L. (1996) Un buen servicio ya no basta: Cuatro principios del servicio excepcional al cliente. Bogotá: Norma.

·        Berry, L.L. (2000) Cómo descubrir el alma del Servicio: Los nueve motores del éxito. Barcelona: Granica.

·        Bruce, A. y Pepitone, J.S. (1998) Motivating Employees. New York: McGraw Hill.

·        Conger, J. (1992) Learning to lead: the art of transforming managers into leaders. San Francisco :Jossey-Bass, 1992. 

·    Desatnick,R. (1989) Cómo conservar su Clientela: El secreto del Servicio. Bogotá: Legis.

·        Drucker, P.F. (1954) The practice of Management. New York: Harper & Row.

·   Gosso, F. (2008) Hipersatisfacción del Cliente: Conceptos y herramientas para satisfacer al Cliente. Ciudad de México: Panorama.

·    Rucci, A.J., Kern, S.P, and Quin, R.T. (1998) “The Employee-Customer Profit Chain at Sears”, Harvard Business Review, January-February.

·        Witheley, R. y Hessan, D. (1996) La integración Cliente-Empresa: Las cinco mejores estrategias para lograr el éxito en los negocios a través de sus clientes. Prentice Hall Hispanoamericana: México.


(Articulo escrito por un servidor y publicado en la revista "MUJER EJECUTIVA" Diciembre-Enero 2017).

Saludos

Joaquín E. Mendoza (Defensor del Cliente)

lunes, 2 de mayo de 2016

ESTO ES ACTITUD DE SERVICIO

Esto apareció la semana pasada en yahoo. Vale la pena...




https://es-us.noticias.yahoo.com/un-camarero-ayuda-a-comer-a-un-cliente-sin-manos-105642266.html


Un camarero ayuda a comer a un cliente sin manos

WTB WTB26 de abril de 2016

Alex Ruiz es el camarero más famoso de Estados Unidos en estos momentos. No trabaja en ningún restaurante de lujo, ni ha servido la cena en la Casa Blanca. Realiza sus labores en un establecimiento de la cadena de comida rápida Cinco de Mayo, en la localidad de Douglasville (Georgia). Y el pasado domingo se ganó a pulso la fama.

Ese día, un cliente entró por la puerta solicitando algo que Ruiz jamás había escuchado. Pero gustosamente ayudó a complacer su petición: el cliente no tenía manos, pero quería comer comida mexicana. Así que solicitó que un empleado le alimentara.

Alex Ruiz se sentó frente a él, y le fue dando de comer. Los compañeros del camarero inmortalizaron el momento en una imagen que se ha convertido en un fenómeno viral y que ha merecido la atención y los elogios de los medios de comunicación estadounidenses.

Crystal Figueroa, que también trabaja en el mismo restaurante, asegura que Alex es “una grandísima persona. Siempre es amable. El hecho de que ayudara al hombre que solo quería comer, aunque no podía hacerlo por sí mismo, le retrata: es una gran persona”, explica en declaraciones concedidas a today.com. 

martes, 9 de febrero de 2016

CULTURA DE SERVICIO

Por Joaquín E. Mendoza Alfaro
Director de C3: Consultoría y Capacitación en Calidad del Servicio

La siguiente liga corresponde a una presentación sobre cultura de servicio que realice hace algunos años.

http://es.slideshare.net/jom6099/c3-cultura-de-servicio


domingo, 31 de enero de 2016

EL FRACASO DE LAS INICIATIVAS DE SERVICIO

Por Joaquín E. Mendoza Alfaro
Director de C3: Consultoría y Capacitación en Calidad del Servicio

En enero una gran cantidad de empresas han llevado a cabo múltiples reuniones al más alto nivel para definir la estrategia que se ha de seguir este año. Y seguramente en muchísimas de ellas se habrá determinado como un objetivo (incluso un gran objetivo  “estratégico”) el servicio al cliente.  Desafortunadamente más del 90% de estas iniciativas de mejora del servicio fracasarán miserablemente. Pero la pregunta más importante que se harán en estas organizaciones al finalizar el año, cuando revisen nuevamente sus objetivos, será ¿por qué fallamos?


Increíblemente la gran mayoría de quienes han fracasado no tendrán mucha idea de porque ha ocurrido esto (aunque algunos pronto se dieron cuenta que sus iniciativas de plano no funcionaban y se dieron por vencidos rápidamente), pero algunos otros, los menos, desde su punto de vista sí llevaron a cabo las acciones correctas para mejorar el servicio pero no dieron los resultados esperados. En ambos casos el resultado es que no lograron mejorar su servicio.

El propósito de este escrito es dar a conocer y analizar algunas de estas fallas en las iniciativas de mejora del servicio.

Carencia de estrategia de Servicio
“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”
Séneca

Esto es lo más frecuente. Llevar a cabo iniciativas de servicio sin tener claridad de qué se quiere o para qué se hace es el pan nuestro de cada día en las organizaciones que pretenden mejorar su servicio. Es decir, carecen de una estrategia. Se dice que una estrategia de servicio es:

“una fórmula característica para la prestación de un servicio; esa estrategia es inherente a una premisa de beneficio bien escogida que tiene valor para el cliente y que establece una posición competitiva real” (Albretch y Zemke, 1988).
En pocas palabras, es la forma en la que las organizaciones definen la entrega de su servicio al cliente: qué, quién, cómo, cuándo y dónde le ofrecen valor agregado a sus clientes y les permite diferenciarse de sus competidores. Es obvio, pero carecer de una estrategia de servicio y querer mejorarlo es un contrasentido. Es como querer ganarse la lotería…y sin comprar billete. Hay varias maneras de llevar a cabo una iniciativa de servicio sin estrategia.

Para empezar hay que mencionar que muchas iniciativas de mejora inician a partir de un enfoque superficial, pretendiendo mejorar el servicio al enfocarse solamente en la atención al cliente. Pudiera parecer increíble el enorme desconocimiento sobre lo que es en verdad el servicio. A estas alturas del siglo XXI, muchos empresarios, ejecutivos y empleados siguen confundiendo al servicio con la atención que se le brinda al cliente. La fórmula de “sonreir y hacer sentir al cliente” tiene un impacto muy limitado.

Relacionado con lo anterior está la falla más frecuente al tratar de mejorar el servicio: hacerlo a partir de la implantación de cursos de “atención al cliente”. Por favor, no me malinterprete. La capacitación es útil y necesaria, pero no es una condición suficiente para mejorar realmente el servicio (ver Por qué fallan muchos cursos en Atención al Cliente en este mismo blog). Para que la capacitación de resultados debe encontrar “tierra fértil”: procesos bajo control, una supervisión adecuada y, sobretodo, una cultura enfocada al cliente. Carecer de esto es sólo un desperdicio de tiempo, dinero y esfuerzo. Pero sobretodo refleja en el fondo una serie de ideas distorsionadas y bastante torpes, como que los empleados son los responsables del servicio, entonces los “culpables” del mal servicio son los empleados, y si no hay buen servicio es porque ellos están mal y hay que “mejorarlos”, por lo tanto hay que capacitarlos. Luego entonces, mejorará el servicio. ¡Upss!


Pero no son las únicas distorsiones que llevan implantar malas iniciativas. La minimización del servicio, pensando que “ofrecer un servicio es fácil”, que “sólo es cuestión de sentido común”, o que “el servicio básicamente es cuestión de actitud” están, lamentablemente, muy arraigadas. Estos mitos y falsedades sobe el servicio están en la raíz de muchas de las fallas en las iniciativas para mejorarlo. Subestimar el servicio lleva a cometer una serie de errores costosos. Si fuera cierto que el servicio es fácil, cualquiera sabría qué hay qué y cómo. Pero el servicio es un bien escaso: la dura realidad es implacable.

Desafortunadamente, esto no para aquí: como seguramente las iniciativas no darán resultados se decidirá invertir en tecnología “para que nos saque del atolladero”. Y entonces se harán inversiones costosas en equipos y herramientas, que lamentablemente no mejoran los procesos, y ni siquiera la atención, porque no son “amigables” con el cliente o representan tecnología “sobrada”, que los empleados no pidieron y no requieren, y por lo tanto se desperdiciará.


martes, 30 de junio de 2015

¿POR QUÉ FALLAN MUCHOS CURSOS EN ATENCIÓN AL CLIENTE?

Por Joaquín E. Mendoza Alfaro

Director de C3: Consultoría y Capacitación en Calidad del Servicio

Uno de las excusas más frecuentes por las cuáles fallan los cursos sobre "Atención al Cliente" es que “el curso no sirvió”. Y si bien esto puede llegar a ser cierto, lo más común es que esta no sea la única causa. 

Para empezar, el curso debe ser bien diseñado con contenido adecuado, basado en competencias de servicio (cómo saludar adecuadamente, a ser más cordiales, a cuidar su lenguaje corporal, a contestar correctamente el teléfono, a expresarse con propiedad, a escuchar activamente, etc.) y no sólo enfocado en “dinámicas”, donde los participantes se la pasarán muy divertidos, pero aprenderán poco. 

Además, muchas veces el curso puede fallar cuando se hace en poco tiempo: “pláticas” de una o dos horas con un contenido que se debe cubrir en 16, porque hay que atender “las necesidades del negocio”. Y hay que sumar a lo anterior que además se organiza para impartirse en forma masiva (más de 30 personas). ¡Los cursos de atención al cliente requieren práctica (y tiempo)!


Suponiendo que el curso está bien diseñado, con un tiempo dedicado justo y es bien impartido, entonces puede solventar las fallas en los encuentros de servicio y hacer que los empleados aprendan cómo atender al cliente. Sin embargo, ¡esto no implica que los empleados de servicio estén dispuestos a hacerlo! 

martes, 24 de febrero de 2015

EL SERVICIO COMO PRODUCTO: CARACTERÍSTICAS DE LOS SERVICIOS:




  1. Un servicio se produce en el instante de prestarlo, no se puede crear de antemano, ni tenerlo en preparación.
  2. Un servicio no se puede producir, inspeccionar, apilar o almacenar centralmente. Generalmente lo presta, donde quiera que este el Cliente, gente que está más allá de la influencia inmediata del Gerente.
  3. El “producto” no se puede demostrar, ni se puede mandar por anticipado una muestra del servicio para la aprobación del Cliente.
  4. Las personas que reciben el servicio pocas veces tienen algo tangible; la satisfacción con el servicio depende de su experiencia personal.
  5. La experiencia no se puede vender o pasar a un tercero.
  6. Si se prestó inadecuadamente un servicio no se puede “revocar”. Si no se puede repetir, entonces las reparaciones o disculpas son los únicos medios para la satisfacción del Cliente.
  7. La seguridad de la Calidad debe ocurrir antes de la producción, y no después de la producción.
  8.  La prestación del servicio generalmente requiere de interacción humana en algún grado; el proveedor y el Cliente se ponen en contacto en una forma relativamente personal y se crea entonces el servicio.
  9. Las expectativas del Cliente son parte integral de su satisfacción con el resultado. La calidad del servicio es en gran parte algo subjetivo.
  10.  Mientras más gente tenga que encontrar el Cliente durante la prestación del servicio, menos probabilidades tendrá de quedar satisfecho con ese servicio.

  K.Albretch & R.Zemke. Gerencia del Servicio. Bogotá: Ed.Legis 1988.

viernes, 1 de agosto de 2014

EL MAL SERVICIO: YO NUNCA INSULTÉ A LAS MESERAS

Presento a los amables lectores de este blog un pequeño divertimento de Harry Golden referente a "Las Mil caras del Mal Servicio". Que lo disfruten

Yo nunca insulté a las meseras

Por Harry Golden




Tengo por norma no quejarme nunca en un restaurante, porque sé perfectamente que hay más de cuatro billones de soles en la Vía Láctea, que es una de tantos billones de galaxias. Muchos de esos soles son miles de veces mayores que el nuestro, y son los ejes de sistemas planetarios completos, que incluyen millones de satélites que se mueven a velocidades de millones de kilómetros por hora, siguiendo enormes órbitas elípticas. Nuestro propio sol y sus planetas, incluida la Tierra, están en el borde de esta rueda, un diminuto rincón del universo. Así pues, ¿por qué tantos millones de soles en constante movimiento no acaban chocando unos contra otros? La respuesta es que el espacio es tan bastamente amplio, que si redujéramos los soles y los planetas proporcionalmente a las distancias entre ellos, cada sol, siendo del tamaño de una mota de polvo, estaría a dos, tres o cuatro mil kilómetros de su vecino más próximo. Y ahora, imagínese usted, estoy hablando de la Vía Láctea –nuestro pequeño rincón-, que es nuestra galaxia. ¿Y cuántas galaxias hay? Billones. Billones de galaxias esparcidas a través de un millón de años luz. Con la ayuda de nuestros precisos telescopios se pueden ver hasta cien millones de galaxias parecidas a la nuestra, y no son todas. Los científicos han llegado con sus telescopios hasta donde las galaxias parecen juntarse y todavía quedan billones y billones por descubrir.

Cuando pienso en todo esto, creo que es tonto molestarse con la mesera si trajo consomé en lugar de crema.




Golden, Harry (1976). Yo nunca insulté a las meseras. En E.Valadés (Compilador) El libro de la imaginación. México: Fondo de Cultura Económica